
Mi historia no empezó en salas de juntas ni con el respaldo de un gran presupuesto. Recorrí el mundo desde cero, renuncié a todo en Colombia para empezar mi recorrido en USA, y seguir por ASIA, me fui el mundo, trabajando a pie o bicicleta en más de 50 países de Asia, África, Europa y Latinoamérica. No viajé como una turista de lujo; mi nomadísmo fue la mejor universidad de vida, estar directo en las comunidades y con los empresario sociales me enseñó a entender las problemáticas globales en su estado más puro y complejo.
Cuando decidí cerrar la etapa nómada, no lo hice para alejarme del terreno, sino para estructurar el cambio. Creé una ONG desde cero con el objetivo de demostrar que con buena gestión los recursos sí llegan a donde tienen que llegar. Durante diez años, lideré y articulé más de 1 millón de dólares a través de individuos, consorcios y alianzas internacionales para financiar y poner en marcha proyectos de verdad.
En ese camino aprendí una lección fundamental: la intención inspira, pero solo la estrategia, la ejecución y los resultados verificables generan un cambio real.
Aprendí que una organización necesita cerebro para sostenerse y corazón para transformar. Por eso, tras gestionar fondos, producir dos temporadas en Amazon Prime y cofundar una comunidad de más de 10.000 miembros, mi enfoque dio un paso más hacia la sostenibilidad del sector.
Hoy, como fundadora de ZakÜ y socia estratégica de Terre d’Ocre, ayudo a empresarios, ejecutivos y organizaciones a mover capital de impacto, garantizar la trazabilidad de sus donaciones y transformar iniciativas aisladas en sistemas diseñados para escalar.
"Una organización debe tener cerebro para sostenerse y corazón para transformar, y sólo cuando integra ambos evoluciona" DurMontoya
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